El LTV (valor de vida del cliente) es toda la ganancia que te deja un cliente mientras te compra. Comparado con lo que te costó conseguirlo (el CAC), te dice si tu marketing es sano.
Estimá con lo que sabés de tu negocio. No tiene que ser perfecto.
¿No sabés tu CAC? Calculalo acá primero →
Cada cliente te deja, en ganancia
Gs —
Cargá tus números para ver el resultado.
El LTV solo cobra sentido comparado con lo que te cuesta conseguir un cliente. Calculá tu CAC y volvé con ese número.
El LTV toma cuánto te compra un cliente en total durante toda su relación con vos, y se queda solo con la parte que es ganancia (tu margen).
Dividí el LTV por el CAC y obtenés cuántas veces recuperás lo que invertiste en conseguir a ese cliente. Es el termómetro de la salud de tu marketing:
Menos de 1: perdés plata con cada cliente. Entre 1 y 3: ganás, pero justo — hay que mejorar. 3 o más: saludable, tu marketing rinde. Muy por encima de 5: quizás podrías invertir más en crecer.
Porque de cada venta, una parte se va en costos. El LTV mide lo que realmente te queda a vos, no lo que factura el cliente. Por eso multiplicamos por tu margen de ganancia.
Estimá. Si recién arrancás, poné lo que creas razonable para tu rubro (1 a 3 años es común). Podés ajustar el número y ver cómo cambia todo al instante.